Adaptar ventilación natural y artificial en edificios o casas con climas húmedos – 1ra. Parte

Uso de ventiladores, extractores y sistemas naturales en regiones con mucha humedad

En cuanto a la percepción de un sobrecalentamiento o sobre-enfriamiento necesario en las casas o edificios para mejorar la sensación térmica dependerá del flujo o potencia de aireación, ya sea mediante dispositivos mecánicos como ventiladores o de formas más naturales. En cualquiera de los dos casos, también se verá la incidencia del gasto energético, lo que nos permitiría eventualmente el poder medir la

Humedad por falta de ventilación

Humedad por falta de ventilación

eficiencia con que se usa la ventilación para el ahorro de dinero.

Antes de siquiera implementar las estrategias para la óptima circulación y renovación del aire para propiciar una pureza más notable en el ambiente, debemos analizar a profundidad el urbanismo y la edificación en sí, con ayuda de un experto, para poder visualizar todas las opciones que tendremos al momento.

Tácticas para una mejor ventilación en climas húmedos

Ya una vez analizado, si se piensa construir desde los cimientos un hogar o edificio más grande, lo más conveniente o lo que un urbanista recomendaría es que entre edificios, sobre un excedente de terreno, para que los edificios no estén tan pegados entre sí. Con esto se facilitará una circulación natural del viento, para refrescar un ambiente y en apariencia deshumidificarlo, para que no prolifere una saturación dañina para los habitantes.

Ahora, en temporadas de frío, donde también suele haber humedad en ciertas regiones, la circulación del aire caliente beneficiaría los interiores de una vivienda o complejo. En todo caso cuando se precise de una mejor sensación térmica en temporadas específicas del año, entonces tendremos que recurrir a sistemas como ventiladores y extractores, y en su defecto, humidificadores y deshumidificadores, según sea el caso.

Ventilación natural en climas húmedos

Ventilación natural en climas húmedos

Generalmente, los arquitectos o especialistas en construcción que están familiarizados con la edificación con ventilación híbrida (mecánica y natural), considerarían que el espacio de ventanas y domos tengan una longitud y anchura considerables, y más en regiones demasiado húmedas. También el diseño de conductos, rejillas y chimeneas es esencial para aprovechar el viento que circula, para potenciar su fuerza y que deshumidifique un área en cuestión, pero sin llegar a afectar el frío o calor que se necesita en tal momento.

Diferencias entre ventilación natural directa e indirecta

Una cosa muy importante es la función que tienen las ventanas grandes en las edificaciones bien planeadas, porque a través de las mismas, la presión y flujo de aire serán determinadas para la aireación y deshumidificación de un edificio. La buena distribución de la oxigenación, homogéneamente hablando, se darán por las diferencias de presiones de las entradas y salidas del viento, por ello, es trascendental el diseño y colocación de ventanas, domos y demás conductos. A todo esto se le llama: circulación de aire natural directa.

Ahora veamos su contraparte: ventilación natural indirecta. Este tipo de circulación de aire no es muy deseada que digamos, porque implicaría una deficiencia en el proceso de construcción de una casa o complejo.

Por ejemplo, las infiltraciones son un problema muy común en construcciones que poseen una mampostería mal ejecutada, en la que sus juntas no están debidamente alineadas a un nivel microscópico, y por ahí, hay posibilidad de infiltración de agua, humedad o un viento caliente en verano

Ventilación en climas húmedos

Ventilación en climas húmedos

o frío en invierno. También en esa discusión entraría la carpintería mal hecha, donde los revestimientos de madera tienen una incidencia muy importante en las cuestiones microclimáticas de los edificios. Asimismo, los aislamientos mal ubicados o con materiales que no van con la esencia de la construcción con respecto de su entorno, afectarían una sensación térmica integral u homogénea del hogar u oficina.

Todo lo anterior descrito lleva a un inevitable gasto energético al tener que utilizar ventiladores o aire acondicionado a toda potencia, cuyos gastos podrían incrementarse aún más si el equipo de climatización, aireación o deshumidificación está en malas condiciones. Por ello es importante dar el mantenimiento adecuado a nuestros equipos o si es posible, actualizar los sistemas con más nuevos y con tecnología que permitan un ahorro energético y de dinero, que además otorguen el máximo confort.